Más veneno en los campos II

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Agrotoxicos-nas-plantaçõesEl comunicado de prensa de la EPA sobre los efectos de la dioxina en la salud humana dice que “No plantea riesgos de salud importantes”.

Pero la EPA admite que existe riesgo de cáncer, aunque no están dando a conocer su estudio sobre el los efectos cancerígenos en este momento, quizás la demora es debido a que el 95 % de los estadounidenses tienen niveles medible de dioxina en sus cuerpos.

La afirmación de la EPA acerca de que los niveles actuales no son ningún riesgo para la salud se contradice por lo expuesto en otra página del propio sitio de la EPA donde dice que la dioxina se acumula durante toda la vida, persistiendo por años, lo que aumentaría el riesgo de cáncer, y que los niveles de exposición actuales están “incómodamente” cerca de los niveles que pueden causar efectos secundarios “sutiles” como defectos congénitos, problemas reproductivos o inmuno-supresión.

A este término de “sutiles” dado por la EPA para los efectos que produce a la salud hay que decir que hay 500.000 víctimas de defectos congénitos en Vietnam producidos por el Agente Naranja que no son para nada “sutiles” ya que la dioxina es mala en cualquier nivel especialmente debido a que se acumula en el cuerpo.

En EEUU el gobierno paga automáticamente los tratamientos de los veteranos de guerra que hacen reclamos por enfermedades como algunos tipos de cáncer, leucemia, enfermedades de hígado, enfermedades cardíacas, mal de Parkinson y diabetes a todos aquellos que estuvieron expuestos al Agente Naranja lo que es un reconocimiento implícito de los problemas causados por las dioxinas (2,4-D) que integran su fórmula, pero no desea tener otros tipos de reclamos legales de parte de los veteranos, es por eso que la EPA que es un ente oficial, no puede reconocer los niveles de daños que produce el 2,4-D a la salud humana.

Por lo tanto la EPA solo apunta a las dioxinas producidas por lo procesos industriales, PERO NO MENCIONA LAS DIOXINAS DE LOS HERBICIDAS.
La omisión más preocupante de la EPA es su falta total de vigilancia de un tipo específico de dioxina la 2,7-DCDD, que es una de las más potente clases de dioxina.

Se ha informado que la DCDD es un subproducto inevitable de la fabricación del herbicida 2,4-D y nadie regula ni controla la DCDD.
Por lo tanto, el informe de la EPA es incompleto y los niveles verdaderos de dioxina son desconocidos.

Mientras que nuestro Sol (la estrella) está atacando al imperio de Monsanto debido a que está fortaleciendo las hierbas haciéndolas resistentes a su herbicida Glifosato que está perdiendo eficacia Dow ya ha programado la próxima generación de Organismos Genéticamente Modificados (GMO) que incluye semillas de maíz, soja y algodón resistentes al herbicida 2,4-D, lo que hará que toneladas de este herbicida séan esparcidas por todo el mundo.

13Los agricultores que no quieren tomarse el trabajo de quitar las “malas hierbas” y solo quieren fumigar con herbicidas los cultivos para olvidarse de ellos hasta la cosecha, desde 1996 hasta 2008 han esparcido en EEUU unas 200.000 toneladas de herbicidas sobre cultivos GMO, lo que no comprenden es que están perjudicando su salud y las de sus familias.

Dow AgroScience y Monsanto se dice que han llegado a un acuerdo para producir semillas solo resistentes al Glifosato y al 2,4-D de forma tal de crear una especie de monopolio y eliminar la competencia.

La ventaja de Monsanto y Dow es que las enfermedades como el cáncer pueden tardar muchos años en incubarse y a las víctimas se les exige poder probar que sus enfermedades fueron directamente causadas por la exposición a los agrotóxicos, lo cual es casi imposible de hacer.

La EPA ha aprobado a los productos de Monsanto y Dow como seguros y eso los ampara legalmente.

Es por eso que la EPA no reconoce los problemas que generan estos productos porque si los reconocieran, la avalancha de juicios no solo por problemas de salud, sino por contaminar la tierra de los agricultores y las aguas subterráneas los llevaría a la quiebra.

Las tierras que ya están contaminadas podrían limpiarse solo parcialmente quemándolas y removiéndolas, en el caso de las aguas la solución es inexistente y seguirán así por mucho tiempo (algunos dicen que hasta 100 años) si hoy se dejaran de usar herbicidas como el 2,4-D, de seguir usando este herbicidas se aumentarán las concentraciones de dioxinas en tierras y aguas y en consecuencia en los seres humanos.

La firma Dow ha acordado comprar algunas casas cercanas a su planta de Michigan que estaban muy contaminadas con dioxinas, pagando altos precios para evitar la difusión de ello.

Por lo tanto debemos esperar un aumento dramático de la producción de dioxinas producidas por los herbicidas aplicados a estos nuevos cultivos GMO, y ya que las instituciones oficiales están “comprometidas” con las empresas solo podemos esperar la decisión inteligente de los agricultores para que no opten por estos cultivos ni por estos herbicidas.

O por la decisión de los consumidores para que no consuman productos GMO (transgénicos) ya que muchos de ellos van desde las tierras de cultivos a sus mesas cargados de dioxinas, las cuales se acumulan en el cuerpo humano a través del tiempo.


dioxinas

Este gráfico de la agencia rusa Rianovosti nos dá el punto de vista de ese país respecto de las dioxinas.

Nótese los valores de las dosis letales por kilogramo de peso humano entre los agentes tóxicos militares y las dioxinas.

Las dosis letales de las dioxinas son 1.000 veces más pequeñas que las de los agentes tóxicos militares entre ellos el famoso gas Sarin usado en un atentado en el Metro (subterráneo) de Tokio donde murieron 12 personas y quedaron afectadas miles, es decir las dioxinas son 1.000 veces más tóxicas.

Al esparcir el herbicida 2,4-D estamos nosotros mismos esparciendo dioxinas en los campos y en el caso de los agricultores lo hacen donde muchos de ellos viven con sus familias.

Esto es lo que nos están “vendiendo” las corporaciones productoras de transgénicos que hacen publicidad por los medios masivos de comunicación, ofreciéndonos las “ventajas” de las semillas GMO en formatos publicitarios amigables y destacando los avances científicos de las semillas hechas a medida, pero en realidad al mismo tiempo nos están “vendiendo” automáticamente el herbicida muy peligroso correspondiente a esa semilla.

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